Stephan y Alejandro Gutiérrez, son dos hermanos de origen latino, que presentan su música más reciente, un soundtrack en tributo al desierto y al sol.

Ocho años separan a los dos hermanos, pero al tocar la guitarra se convierten en uno solo. De madre ecuatoriana y padre suizo, en sus raíces latinas encuentran un sentimiento, un dolor y una pasión que los complementa y equilibra. Si uno de ellos tiene una melodía, el otro la completa con una armonía. Entre ellos encuentran una magia silenciosa que sus guitarras cantan a la perfección sin necesidad de usar una sola palabra.
Sus canciones muestra un cariño muy especial a la música de los años 50 y 60, a artistas como Julio Jaramillo, Los Chicanos, Los Ángeles Negros, Los Panchos, Sandro de América, Mercedes Sosa, Ry Cooder, Paco de Lucía, entre muchos otros.

Este trabajo como conjunto, las dos canciones y el cortometraje, además de un adelanto del próximo álbum “LOS HIJOS DEL SOL (2020)”, que saldrá a la luz más adelante este año. Rinde tributo a los pueblos indígenas, más claros y cercanos en su relación con la naturaleza, las creencias antiguas, los rituales y las ceremonias.
Sobre su trabajo, los HERMANOS GUTIÉRREZ concluyen:
«Reconocemos y condenamos el mal que existe en el mundo, la desigualdad, la pobreza y la violencia. Queremos contar con nuestra música que aunque formamos parte de eso, también formamos parte de este universo infinito en el que somos un milagro, cada uno de nosotros por haber nacido. Nosotros somos hijos del sol, los seres humanos, las plantas, los animales. Es su energía y su luz, lo que nos hace vivir. Nacimos y morimos viendo la luz. Somos hijos del sol«.

El cortometraje, grabado en blanco y negro en Guanajuato, tiene la intención de reflejar la inefable magia del realismo mágico mexicano.







